| Promueven
nuevas formas de recreación para las comunidades
Algo inusual cambió la rutina del barrio
capitalino de La Timba. Sus pobladores se preguntan cuándo
volverá a repetirse la grata experiencia
Por Danay Galletti Hernández
y Mario Cremata Ferrán, estudiantes de Periodismo
La gente miraba extrañada los tarecos
en la medida en que se amontonaban en las cuatro esquinas
principales del barrio. Era como si de momento hubieran desembarcado
unos extraterrestres.
Una vieja gorda le gritó de un lado a otro de la cuadra
a su vecina: ¡Dime! ¿Es que van a montar a esta
hora una «Trapichopi» en el medio de la calle?
Mientras la incógnita desperezaba a los vecinos, los
integrantes de la Brigada
José Martí de Instructores de Arte seguían en su
ajetreo, y con él tomaba rostro el escenario de una
fiesta que todos dicen hacía más de 20 años
no se veía en ese lugar.
Tanto es así, que Lázara Peñalver se
propuso darle otro toque a sus 68 años. Agarró
la vestimenta que tenía más a la mano, y salió
con su nieta a darse una noche como la que ha añorado
durante muchos años.
“A mis nietos les encanta el proyecto. Mañana
la más pequeña, María Carla, va a bailar
en la comparsa. Como no hay parques cercanos es importante
que los niños tengan este tipo de actividad”,
manifestó.
Pero no fue la única en romper con la terca monotonía
de La Timba, uno de esos sitios capitalinos que carga sobre
su estirpe la fama de los peores barrios. También Silvia
Saceiro, una profesora de 57 años, decidió unirse
a la fiesta después de terminar los quehaceres de su
casa.
“Está muy buena la actividad, tranquila, y aunque
empezó hace un rato hay buena participación
de los vecinos. Además se les da oportunidad a estos
grupos noveles para que los jóvenes los conozcan. Vivo
aquí hace 20 años y es primera vez que se realiza
algo similar; considero que debe extenderse...”
Roberto Gachet, un “temba” de 44 años,
afirma que es importante realizar este espectáculo
no en barrios ni en fechas especiales, sino siempre y en cualquier
lugar, algo que apoyan los adolescentes Rubén Borges
de 14 años, Andy Martí y Reinel Darias, de 15
años, quienes consideran que es una buena opción
para un sábado en la noche, como pudiera serlo para
cualquier día de la semana: “Hemos venido del
Cerro porque esto es lo mejor que hay. Deberían hacerlo
más a menudo”.
Se busca un fijador
Encontrar respuestas a las preguntas que se hace la UJC y
otras instituciones del país fueron la causa de tanto
alboroto en aquella y otras barriadas de la gran ciudad, hasta
donde ha llegado la experiencia: ¿Cómo llevar
el esparcimiento a las comunidades sin desvincularlo de la
cultura? ¿Cómo darle carne y alma a la denominada
recreación sana, culta y útil?
Con este objetivo se desarrolla, desde noviembre del pasado
año, el programa Donde crece la esperanza, en los Consejos
Populares con mayor índice de problemas sociales y
más alejados de la red de instituciones públicas.
Se trata de llevar la distracción y el producto cultural
a las comunidades más apartadas, como parte de las
actividades por el aniversario 48 del Triunfo de la Revolución,
el 45 de la UJC
y el 46 de la OPJM.
«La idea es no ver a la recreación aislada del
proyecto Identidad que promueve la defensa de la cultura,
de nuestra idiosincrasia, el rescate de las raíces
en las manifestaciones culturales y la enseñanza de
la historia», explicó a este diario Odelquis
Yero, jefa del Departamento Ideológico del Comité
Provincial de la UJC en la capital.
En la noche del sábado los jóvenes y adultos
de La Timba disfrutaron de la música popular y rescataron
tradiciones como las ruedas de casino y las comparsas. «Al
involucrar a todos se generan nuevos estados de ánimo
para embellecer la comunidad y dejar una huella en lo social»,
nos dice la funcionaria.
El domingo en la mañana se realizaron actividades culturales
para los niños con venta de libros, juegos de participación,
espectáculos con artistas de circo, exhibición
de animales y proyección de filmes infantiles cubanos.
Hasta ese momento el programa de recreación sana había
llegado a nueve barrios de la capital. «Para ellos nuestra
llegada fue un suceso. Se proyectaron videos musicales. El
INDER montó
simultáneas de ajedrez, el Campismo
y la Asociación
Hermanos Saíz llevaron algunos juegos y espectáculos
de títeres para niños.
(Tomado de Juventud Rebelde
Digital)
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