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El
tesoro de la Laguna
Por José Antonio
Quintana García

La blancura de sus aguas constituye
una vista singular.
(Tomado de www.radiomoron.cu) |
La blancura de sus abundantes aguas, alrededor de 100 millones
de metros cúbicos, debido al contenido de yeso y caliza
de sus fondos, constituye una vista formidable.
Denominada como Laguna de la Leche o Laguna Grande de Morón,
su historia está estrechamente relacionada con la vecina
ciudad que le da uno de sus nombres.
Cuentan los cronistas que antaño era punto intermedio
en la comunicación fluvial entre el Embarcadero de
Morón y el mar.
En sus profundidades pululó una rica fauna, integrada,
entre otras especies, por pataos, cuberas, lisas blancas,
manjuaríes, manatíes, jicoteas, cocodrilos,
anguilas y biajacas criollas, especies que, según los
arqueólogos, sirvieron durante la comunidad primitiva
de alimentación a la población aborigen.
A pesar de los años transcurridos se mantienen, como
tradición en la dieta de los moronenses, los delicados
platos a base de pescado.
En el siglo XIX, pequeñas embarcaciones surcaban las
blanquecinas aguas de la Laguna de la Leche. Los nombres de
algunas de estas naves han escapado del olvido, tal es el
caso de El Jiguaní y La Rosita Santa.
Un grupo de marineros, en 1848, quiso unir la laguna a la
ciudad a través de un canal. Sin embargo, el proyecto
no pudo materializarse debido a la oposición del párroco
de la jurisdicción.
En 1934, la Compañía dueña del central
Adelaida desempolvó el plan al iniciar la construcción
del canal que tenía una extensión aproximada
de ocho kilómetros.
La obra se concluyó en 1940 y permitió a los
magnates azucareros extraer el producto de sus zafras por
el subpuerto de Chicola, ubicado en el extremo norte de la
costa.
Como consecuencia del trasiego, y al verterse cuantiosos desechos,
aumentó la salinización y contaminación
de sus aguas, sobre las que se tendió un manto oscuro.
La Laguna de la Leche es también testigo del bregar
de los cubanos en sus luchas independentistas. La famosa trocha
militar de Júcaro a Morón culminaba en sus márgenes,
al construirse allí el fuerte de San Fernando.
Los libertadores atacaron en múltiples ocasiones las
embarcaciones que navegaban por la Laguna y los esteros cercanos.
Datos recopilados por los historiadores Federico Naranjo Moronta
y Rodrigo Aguilar González en su documentada ”Historia
de Morón y su municipalidad”, señalan
que en las contiendas emancipadoras se quemaron allí
51 embarcaciones.
La Laguna de la Leche, la mayor del país, recuperó
en gran medida su blancura característica a partir
de 1988, cuando el Gobierno inició la aplicación
de un plan científico a través del cual se cerró
el canal que comunicaba a la Laguna con el mar, lográndose
eliminar la fuente de salinización. Gracias a esto,
hoy la Laguna es digna sede del Festival Acuático,
una de las más arraigadas tradiciones del pueblo de
Morón, y se trabaja para declararla Parque Natural.
(Tomado de http://www.invasor.islagrande.cu/2005/nov/11/laguna.htm) |
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