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El tatuaje: ¿moda o cultura?
Por
IWC
Fotos:
Elio Miranda
Existen varias teorías
acerca del surgimiento del tatuaje. Algunos aseguran que sus
inicios se remontan a la época del hombre primitivo,
cuando una cortadura accidental con un mineral de carbón
dejó señales en su piel y luego esta fue desarrollada
y perfeccionada por otros. Los más atrevidos y conjeturales
afirman que, en la misma época, al no existir la escritura,
las leyes se imprimían sobre la piel; pero con el decursar
de las generaciones el significado de los símbolos
fue perdiéndose y, por lo tanto, tomando carácter
místico en su interpretación.
Ahora bien, los primeros referentes
con los cuales se cuenta provienen de los egipcios, que practicaban
la técnica del tatuaje ya en el año 2000 a.n.e.
El tatuaje a color alcanzó gran desarrollo entre los
maoríes de Nueva Zelanda y en el pasado fue una forma
popular de adorno en China, India y Japón, así
como en numerosos pueblos primitivos de Colombia, Brasil y
la región del Gran Chaco (Argentina, Paraguay y Bolivia).
Existía en estas culturas la creencia de que los tatuajes protegían contra la mala suerte y las enfermedades. También se utilizaban como identificadores de prestigio social, del rango o de pertenencia a un grupo determinado.
Sin embargo, la concepción actual del tatuaje en el mundo occidental, proviene casi exclusivamente de Japón, pues aunque entre los japoneses cada dibujo representaba una identificación, por lo vistoso y virtuoso de su terminado, fue exportado hacia Occidente principalmente por ingleses y portugueses, primero como simple contaminación cultural (de marineros y comerciantes) y luego como una categoría de arte.
El tatuaje en Cuba
Se filtró a través de los marineros
que llegaban al puerto. Las personas que laboraban en esos
sitios eran de procedencia humilde. Individuos considerados
lacras de la sociedad. Fueron los ñáñigos
los primeros en darle carácter identitario a las marcas
en la piel y, socialmente, como sus miembros por diversos
motivos eran detenidos y encarcelados,se asoció el
tatuaje a una forma de expresión baja, de personas
con escaso nivel cultural, ladrones y delincuentes en general.
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Así se mantuvo esta concepción
hasta alrededor de la década del 90 del siglo XX, debido
a un movimiento mundial de ruptura con las antiguas concepciones
en la cual nuestro país no quedó fuera. El nivel
cultural, que se fue elevando con la Revolución, llevó
al cuestionamiento de los patrones establecidos por las generaciones
anteriores; esto, unido al boom de la cultura pop, de la pérdida
de los límites o patrones establecidos entre las diversas
subculturas, abrió las puertas al tatuaje como elemento
decorativo o cosmético.
Y cuando pase la
moda, ¿qué?
Lo cierto es que el tatuaje ha ganado espacio
en Cuba. Muchas son las personas que han cambiado su opinión
al respecto; pero, ¿es válida la justificación
de una mayor cultura a la hora de enfrentarse cuando en realidad
la mayoría de las personas se tatúa por moda?
Y cuando pase la moda, ¿qué?
Muchos tatuadores no admiten a menores de 18 años. Pero ¿se posee a esa edad la madurez necesaria para decidirse por un adorno que colgará de nuestra piel o cuya eliminación implicará innumerables dificultades?
Moda o no, siempre habrá que pensarlo
muy bien.
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