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Moda,
educación y salud
Por Alicia
Centelles

Obviamente, este no es un atuendo
propio para una salida formal. |
A veces los cubanos perdemos la brújula
de la moda y nos creamos, casi sin darnos cuenta, una difícil
situación de educación y hasta de salud. Ha
ocurrido más de una vez que nuestras mujeres, por estar
en lo último de la moda, asumen patrones de modelos
que no les vienen bien ni se corresponden adecuadamente con
sus características.
Entonces, por ejemplo, o son
las super-plataformas que no saben dominar y sufren determinados
accidentes que les traen consecuencias fatales, como ha ocurrido
ya en incontables casos, o usan una saya tan corta, que más
que exhibir elegancia y actualización, nos agreden
la vergüenza, a tal punto, que nos faltan el respeto.
Por eso decimos que la moda, la salud y la educación
son conceptos que marchan en perfecta armonía.
La coherencia, el tino y la lógica
en nuestro modo de hacer y de vestir, son características
que no podemos perder de vista en nuestra personalidad. Cuando
se viola este precepto vamos, sin darnos cuenta, hacia el
otro extremo: al ridículo. Si llegamos con una licra
y un topecito a una reunión nocturna o al centro laboral,
se reirán y hasta nos compadecerán. Si también
vamos con cuello y corbata a un encuentro deportivo mañanero,
nos tildarán de locos.
La correcta presencia del vestir y
la adecuación de las buenas maneras en nuestro porte
personal han caracterizado siempre la buena figura del cubano.
Y, sobre todo, a la mujer la ha hecho más linda y capaz
de destacarse siempre. Recordemos aquello de que la cubana
es la Perla del Edén.
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