Industriales, 50 años después
Sumario del trabajo:
Sin duda la mayor bendición o maldición de quien nazca en La Habana es tener que lidiar con Industriales. Le guste o no la pelota (algo bastante raro), tendrá que vérselas con ese equipo de béisbol. Peor aún si ha nacido en otra provincia cubana y lo prefiere al de su territorio
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