Manolito, el muchacho de Buenavista
Sumario del trabajo:
Dicen que la espera desespera, pero Manolito Aguiar, ecuánime como siempre, no mostraba aprehensión y aguardaba tranquilamente a un compañero, su contacto con la Dirección del Movimiento 26 de Julio en la capital, mientras tomaba un refresco en el Bar Encanto, en 100 y 51, Marianao
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