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Los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.


Sexualidad y salud

Priapismo

Por Alicia Centelles

Es una erección sostenida y a veces dolorosa que ocurre sin estimulación sexual ni eyaculación, y que puede presentarse a cualquier edad.

Entre las causas más comunes que lo provocan figuran los traumas provocados por manipulación excesiva, mordeduras humanas o picaduras de insectos, granos o lesiones en la superficie del pene, inflamación de la próstata, el herpes genital y la sífilis. También puede ser aparecer en pacientes con anemia de células falciformes.

El nombre de este mal proviene del latín Priapus, dios de la fertilidad y protector de jardines y rebaños en la mitología griega, a quien se representaba como un individuo grotesco con un falo enorme.

Algunos especialistas reconocen tres tipos de priapismo: tartamudeante, prolongado y persistente. El tartamudeante consiste en repetidas pero reversibles erecciones dolorosas durante un período de varias horas. Puede atenderse en el hogar, mediante la aplicación de baños de agua tibia y el consumo reiterado de líquidos.

El prolongado es una erección dolorosa que puede continuar durante días y hasta semanas, en cuyo caso se necesita atención médica. Y por último, el persistente se presenta como en el engrandecimiento o endurecimiento del pene, que puede durar semanas e incluso años. Generalmente no causa dolor, y muchas veces afecta el funcionamiento sexual.

Otros criterios médicos distinguen dos tipos de priapismo: primario y secundario. Del primario ― del 45 al 60% de los casos― se desconocen por completo las causas. En el priapismo secundario pueden encontrarse fuentes nerviosas y mecánicas: alteración en los mecanismos nerviosos que intervienen en la erección como trastornos psíquicos, enfermedades del sistema nervioso, traumatismos, ingesta de alcohol, o traumatismos del pene o pélvicos, infecciones como una prostatitis, tumores de vejiga próstata o recto y trastornos de la coagulación, entre otros.

Hasta el momento no existe ningún tratamiento terapéutico que permita prevenir el priapismo. La única recomendación que se les hace a los que lo sufren reiteradamente es evitar períodos prolongados de distensión de la vejiga (evitar estar mucho tiempo sin orinar), deshidratación y actividades sexuales muy prolongadas.

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