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Sexualidad

La masturbación: ¿enfermedad o naturalidad?

Por IWC
Foto: Elio Miranda

Adolescente preocupado.
A muchos les preocupa si la masturbación es un acto "sano".

Durante siglos, la masturbación ha sido confinada al espacio de lo prohibido. Fue perseguida por la iglesia judeocristiana como un acto contra natura, y se le han atribuido tantos padecimientos y enfermedades que la suma pasa de los 200.

Según las creencias populares, masturbarse provocaba idiotez, ceguera, caída del pelo, debilidad mental y muscular, trastornos intestinales, dolores de cabeza y, en no pocos casos, se decía, los disturbios en la salud eran tan grandes que podían llegar hasta la muerte.

En los siglos XVIII y XIX circulaba gran cantidad de manuales y libros médicos contra ese “mal” llamado también “vicio nocturno” o “acto morboso”, que sembraban el pánico en la población. Se inventaron aparatos y se puso en boga el uso de camisas de fuerza para impedir que, en las noches, los jóvenes pudieran realizarla.

La masturbación femenina, que fue siempre menos aceptada que la masculina, también era considerada portadora de trastornos inevitables tales como la leucemia, hemorragias uterinas, cáncer de mama y desórdenes del corazón.

En la Inglaterra de la Revolución Industrial se llegó a advertir que los movimientos de las máquinas de coser a pedales podían conducir a excitación sexual en las muchachas, por lo que se supervisaba que estuvieran bien sentadas, según establecían estrictos manuales.

En varios países de Europa y en los Estados Unidos, se llegó a practicar una operación denominada clitoridectomía, que, según los galenos, servía para aliviar la epilepsia y otras afecciones nerviosas como la histeria.

¿Conducta inmoral?
Aunque los tiempos han cambiado, el tema aún se toca muy poco, debido a que algunas personas se avergüenzan de que otros se adentren en sus deseos y fantasías eróticas, y los consideren de moralidad impropia.

Sin embargo, los especialistas en sexualidad sostienen que no hay nada malo en inventar historias, con todos los atributos que se requieran. A nadie (¡nadie!) se le daña con eso. Al contrario, las fantasías sexuales suelen ser una fuente de crecimiento personal, de autoconocimiento placentero, de juego y creatividad, A partir de ellas se pueden comprender muchas de nuestras actitudes relacionadas con la sexualidad.

El sexólogo colombiano Germán Ortiz afirma que se tiende a calificar la masturbación y las fantasías eróticas como práctica morbosa con el objeto de hacer sentir anormal a quien las tiene; cuando sería más lógico pensar que quien carece de ellas puede estar mostrando un altísimo grado de represión sexual interior, que le dificulta el aprendizaje y el desarrollo de la seguridad en sí mismo.

Son, por tanto, mecanismos, de adiestramiento que disipan muchos miedos provocados por la inexperiencia, y por ello, más que sentir temor debemos reconciliarnos con una variante que puede brindarnos seguridad, pues el autoerotismo facilita la conformación de nuestras actividades sociosexuales.

Puntos a favor
La masturbación, según los sexólogos, tiene muchos puntos a favor, sobre todo en la adolescencia, porque conforma una parte importante del desarrollo psicosexual, y ayuda a los jóvenes a identificar los patrones de respuesta sexual.

Además, resulta ciento por ciento segura, ya que no se corre el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual ni existe la posibilidad de salir embarazada. Permite el aprendizaje del sexo en un ambiente relajado, en el cual no hay que estar pendiente de la pareja ni preocupados por una buena identificación de la propia activación y respuesta en él.

Puede servir, asimismo, para aliviar la tensión sexual cuando no se dispone de otra opción. Fortalece la musculatura pélvica y diversos estudios han demostrado que proporciona una vida sexual más prolongada.

Dejando a un lado tabúes que nos han sido impuestos, la masturbación es una alternativa más en la rica gama de la sexualidad humana. Una fuente a explotar en la búsqueda de los deseos que nos motivan y los que no, una parte del camino para ser individuos plenos y satisfechos.



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