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Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

IX Congreso de la UJC

Vida Estudiantil

Fragmentos del discurso pronunciado por el presidente cubano Fidel Castro en el acto de graduación del primer curso emergente de formación de maestros primarios, efectuado en el teatro "Carlos Marx", el 15 de marzo del 2001.

“No podía perderse un minuto desde que tuvimos las primeras noticias de la escasez de vocaciones y de maestros primarios en la Ciudad de La Habana; especialmente desde que el día 1º de septiembre del pasado año, fecha en que se inauguró el curso escolar, supimos aquí que, debido al elevado número de alumnos por aula y a la escasez de maestros, o podríamos llamar de licenciados en enseñanza primaria, la preparación de los niños de nuestra capital no podía compararse, por ejemplo, con la de los niños de la enseñanza primaria de Santiago de Cuba.

“Se había realizado una investigación y aquellos obtenían, aproximadamente, casi el doble de puntos que los niños de la enseñanza primaria de la Ciudad de La Habana; una ciudad que, por sus especiales características, necesita más que ninguna otra región o provincia del país una elevadísima preparación de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes.
“Cuando vino el período especial, poseíamos ya toda la capacidad e incluso los proyectos para construir las escuelas primarias de la capital; algo se había realizado en no más de cinco o seis años, porque ya en aquel período recuerdo que se construyeron 120 nuevos círculos infantiles en un año, y se habían establecido también muchas de las principales escuelas especiales de la capital en instalaciones nuevas y todos los policlínicos nuevos que hacían falta, pues las instalaciones de muchos tampoco eran buenas.

“Nos faltaban las escuelas primarias cuando llegó el período especial y las grandes limitaciones del mismo, sobre todo en aquellos primeros momentos en que dudábamos si podían mantenerse los uniformes en las escuelas, aquellos uniformes que tanta vida y tanta alegría habían dado a todas las ciudades de nuestro país, cuando ya habíamos alcanzado altos niveles de enseñanza no solo primaria, sino también secundaria, enseñanza media superior, incluidas las diferentes escuelas deportivas, o vocacionales, o escuelas militares "Camilo Cienfuegos", etcétera.

“Aquellas condiciones que les mencionaba sobre las escuelas de nuestra capital, agravadas por el período especial, daba lugar a que el trabajo del maestro fuese duro; a veces faltaban bombillos, ventanas en algunos lugares, hasta puertas en los baños, ni un solo bebedero, problemas de agua o de filtraciones, y los muebles en estado precario muchas veces.

“Sí, es la realidad, la realidad humana, que cada vez que un maestro faltaba en la escuela, o cada vez que un profesor faltaba en la secundaria, los padres se quejaban amargamente, mientras, por otro lado, casi todos les decían a sus hijos: "No estudies para maestro." Dentro de esa situación, cuando terminaban el pre pedagógico —como le llaman—, cuando los directores de educación les preguntaban qué querían estudiar, la inmensa mayoría les respondían que profesores de distintas materias, con mayor o menor grado de atracción, y muy pocos respondían que querían ser licenciados en enseñanza primaria. Mientras tanto, el número de alumnos por maestro crecía y crecía.

“¿Cuándo habría de resolverse ese problema? Ya a fines del pasado año, la primera cifra que escuché fue que había 340 aulas con más de 40 alumnos por maestro. Y aquí, el primero de septiembre, tuvimos la oportunidad de hablar con una maestra, porque habíamos invitado a un grupo de aquellas heroínas o héroes, que eran capaces de atender hasta 45 alumnos por aula. Cualquier maestro comprende lo que es enseñar a 45 alumnos, cada uno de los cuales tiene, como dije en aquella ocasión, una personalidad y una característica diferente; eso lo sabemos hasta los que no somos maestros, cuando tenemos que reunirnos con un grupo de 20, 25 ó 30 compañeros adultos y algunos graduados universitarios, o casi todos, cada uno es diferente. Imagínese cualquiera 45 alumnos en un aula, y cuál era la vida de esa maestra, qué hacía.

“Cómo no vamos a estar alentados si apenas a seis meses de aquel inicio de curso se introduce ya todo un batallón en las escuelas primarias de la capital, y por lo menos, una compañía en Cárdenas, en Matanzas, en Varadero y aquellos lugares donde tenían una situación especial con los maestros. Y lo más interesante, o tal vez lo más importante que nos enseña esta experiencia es que hay vocación, que sobra vocación, y que solo hacía falta hurgar un poco en el alma de nuestros jóvenes y de nuestro personal docente (Aplausos).

“Los números lo demuestran, y miren que tienen oportunidades estos jóvenes, y se expresa en el hecho mismo de que solo un 13% expresaron al inicio su deseo ulterior de ser licenciados en enseñanza primaria, que es donde tenemos el mayor problema en este momento. Al finalizar el curso, en una encuesta se pudo apreciar que 1 de cada 2 expresaron su interés por la enseñanza primaria (Aplausos). ¡Vean qué cambio!, 1 de cada 2, en lugar de casi 1 cada 8, que era la situación inicial. En el contacto con la escuela, ante la admiración que produjeron en ellos sus profesores, sus maestros, ante la calidad de la enseñanza, fueron descubriendo qué hermosa tarea era ser maestro, y qué cantidad de oportunidades abría este campo, y cuánto bien se haría a Cuba y al mundo. Y digo al mundo, sencillamente, porque las cosas que Cuba está haciendo, en este y en otros campos, se están tomando como ejemplo por el mundo. ¡Y qué tranquilidad!

“Tranquilidad es saber que ya por lo menos todos, independientemente de los estudios superiores que vayan a realizar, van a terminar su bachillerato e irán a inscribirse en las universidades mientras laboran como maestros primarios. Pero no ellos solos. Es de mucha satisfacción ver allá a los alumnos del nuevo curso, que ya mencioné, que se van a aprovechar además de la experiencia adquirida en este primer curso, algo nuevo, algo que por primera vez se hacía en nuestro país, y esa experiencia ya beneficia al segundo y después al tercero.

“Cuando hablo del tercer curso, estoy hablando de 3 500 alumnos, y creo que estos que vienen nuevos ya entran no con 10 grados aprobados, sino con 11 grados, les falta uno para ser bachilleres. Y entrarán en septiembre 3 500.

“Vean qué cosa maravillosa, que habla por sí sola de la escuela y de sus profesores y organizadores: ni un solo alumno de los 501 que iniciaron el curso desertó (Aplausos), algo verdaderamente insólito; y el promedio de alumnos graduados fue de 99,6 (Aplausos), solo dos no pudieron obtener el certificado. De todas formas son cifras récords, nunca vistas en ningún preuniversitario, ni en ninguna otra institución educacional de las muchas que tenemos formadoras de educadores.

“En septiembre veremos lo que hacemos con la escuela de Melena, porque ya viene trabajándose hace meses en la escuela donde van a ingresar los 3 500, que es la vieja y querida escuela "Salvador Allende" (Aplausos y exclamaciones), que para los primeros días de septiembre próximo estará mejor que nueva (Aplausos). Y esos aplausos no son en balde, porque de esa escuela salieron muchos de los profesores que les dieron clases a ustedes (Aplausos), y de esa escuela no serán desalojados, ni mucho menos, al empezar ese curso, los aproximadamente 1 000 alumnos que allí estudian, porque lo que necesitamos son capacidades para 3 500.

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