| Prácticas
de producción
Como en casa
Un grupo de estudiantes de la enseñanza
media realiza sus prácticas de producción en
la Casa Editora Abril, donde da, recibe y se prepara como
lo que es: el relevo inmediato de nuestros actuales trabajadores.
Por Ramón
Torres
Fotos: Elio
Miranda
«En nuestros países ha de hacerse
una revolución radical en la educación –sentenciaba
nuestro José
Martí cien años atrás–, si no se les
quiere ver siempre, como aún se ve ahora a algunos,
irregulares, atrofiados y deformes, como el monstruo de Horacio
[…] No por la resistencia que oponen a los aprendices
los obreros crecidos, temerosos de quedarse sin trabajo, es
cosa fácil hallar hoy talleres donde sean recibidos
de buena voluntad, y enseñados cumplidamente, los jóvenes
aprendices.»
Sabia propuesta la del Apóstol, que
preconiza la vinculación del estudio y el trabajo como
instrumento vital en la formación más acabada
de nuestros jóvenes.
La Casa Editora Abril, adonde
pertenece Somos Jóvenes Digital, consciente de la indiscutible
ventaja de potenciar la vinculación teoría-práctica,
hace suya la propuesta y acoge en su seno a un grupo de estudiantes
de la enseñanza media, para llevar a vías de
hecho la prédica martiana.
En cuanto a lo que piensan los muchachos,
nadie mejor que ellos para emitir juicios.
“Creo, sin mentirte, que ahora sí
vamos a aprender –asegura Jesús Ángel
Cabrera, del Instituto Politécnico de Informática
Fernando Aguado y Rico–. En este lugar me siento atendido,
no como ocurrió durante el tercer año, que solo
se nos dio una hoja de ejercicios y ‹sálvese
quien pueda›. En aquella ocasión, prácticamente
perdimos todo nuestro tiempo”.
Su compañera de estudios, Smithell
Valdivia, rememora:
“Al principio de este curso estábamos como locos,
porque teníamos la pésima experiencia del año
anterior y, además, porque debíamos buscar por
nuestros propios medios dónde insertarnos. Más
tarde nos informan que la escuela se iba a encargar de eso,
que las prácticas serían durante todo cuarto
año y que, incluso, podríamos tener tres formas
de realizar el trabajo de grado: a través de un proyecto
final, un informe profesional o un examen práctico.
“Había cambios, sin duda. Puedes imaginarte lo
bueno que resultó llegar aquí y aprender cosas
nuevas que no se profundizaban en la escuela, y lo mejor aun,
demostrar que nosotros también podíamos aportar
algo”.
Jeny Alfonso, del mismo centro, igual se
manifiesta a gusto; sin embargo, todavía guarda sus
recelos respecto a la atención de su politécnico.
“Cierto que hemos mejorado, pero todavía quedan
detalles de carácter organizativo. Aunque ahora hay
mayor preocupación por los alumnos desde primer año
(incluso tienen garantizado almuerzo y doble sesión,
ventajas que no alcanzamos nosotros), muchos de los que están
de práctica en otros lugares no pueden ni soñar
con las posibilidades nuestras de aquí, de la Editorial
Abril. También hemos presentado dificultades con el
pago del estipendio, y así te pudiera seguir enumerando
un conjunto de problemas que no hay necesidad de que continúen”.
Afortunadamente, Yasmany Pedro, del Instituto
Politécnico de Informática Olo Pantoja, en La
Lisa, admite que si bien en su centro deben arreglarse algunas
cosas, al menos funciona mejor la organización.
“La escuela te busca dónde
ubicarte, pero no le quita el estímulo a alguien que
tenga para donde ir, en el caso de que encuentre un lugar
más cercano a su casa, como sucedió conmigo.
Al llevarles la carta de aprobación de la Editorial,
me autorizaron a hacer mis prácticas aquí y
no he tenido dificultades de ningún tipo con el pago
del estipendio. Lo difícil era conseguir dónde
hacer las prácticas de producción por mí
mismo, por tanto, le agradezco mucho a la Editora, no solo
por recibirme, sino por hacer que me sienta como en casa”.

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Casa de todos
“La mente es como las ruedas de los carros
–decía Martí–, y como la palabra:
se enciende con el ejercicio, y corre más ligera. Cuando
se estudia por un plan, da gozo ver cómo los datos
más diversos se asemejan y agrupan, y de los más
varios asuntos surgen, tendiendo a una idea común alta
y central, las mismas ideas. –Si tuviera tiempo el hombre
para estudiar cuanto ven sus ojos y él anhela, llegaría
al conocimiento de una idea sola y suma, sonreiría,
y reposaría”.
Vamos por buen camino en pos del reclamo
martiano de enriquecer la mente. Raikof Valdés y Vladimir
González son solo dos ejemplos entre tantos jóvenes
que se forjan aplicando las nuevas perspectivas. Ellos estudian
en la Academia Provincial de Artes Plásticas Eduardo
Abela, de San Antonio de los Baños, provincia de La
Habana; una escuela que, como quien dice, todavía
está en pañales, pero que también se
enfrenta a los retos de hoy con las exigencias del momento.
Ellos también están de práctica en la
Casa Editora Abril, donde según sus propias palabras,
ampliarán sus horizontes.
“Como trabajo final debemos entregar
un libro manufacturado elaborado por nosotros mismos –explica
el primero–, y ningún otro sitio mejor para lograr
ese objetivo. Lo mío será sobre los aviones
de guerra soviéticos MIG-15, y ya he encontrado en
la biblioteca abundante información sobre ello. Asimismo,
he tenido la oportunidad de realizar mis ilustraciones para
los números 81, 82 y 83 de la revista Pionero”.
Lo mejor de este intercambio de la teoría
con la práctica está en la ganancia de todos.
Los alumnos se benefician al materializar sus conocimientos
adquiridos docentemente, mientras que el órgano anfitrión
recibe el impulso que siempre trae la juventud. Mas eso solo
se logra propiciando un clima armónico y familiar.
“Esto se ha convertido en nuestra
casa —afirma Vladimir—. Hemos tenido lo que nunca…
¡una atención especial! Se lo hemos comentado
a algunos compañeros que hacen práctica en Gente
Nueva y la revista Habáname y quieren pasar por aquí,
no solo para adiestrarse, sino para quedarse a trabajar aquí”.
Cálido clima
“Al mundo nuevo corresponde la Universidad
nueva –enfatizaba Martí.
“A nuevas ciencias que todo lo invaden, reforman y minan,
nuevas cátedras”.
“Es criminal el divorcio entre la
educación que se recibe en una época y la época”.
“Educar es depositar en cada hombre
toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer de cada
hombre resumen del mundo vivido, hasta el día en que
vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre
él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no
podrá salir a flote; es preparar al hombre para la
vida”.
“En tiempos teológicos, universidad
teológica. En tiempos científicos, universidad
científica. Pues ¿qué es ver una cosa,
y no saber qué es?”
Y en busca de un clima cálido, ameno,
y a tono con los nuevos tiempos, la Editorial Abril trabaja.
Si se quiere formar verdaderamente al relevo, hay que hacerlo
en el lugar indicado, pero también contribuyendo a
que la atmósfera sea perfecta.
Isora L. Raymond estudia para secretaria
operadora de Micro en Sierra Cojímar, y considera una
dicha pasar por esta dependencia de la Unión de Jóvenes
Comunistas, debido, especialmente, al aire agradable que se
respira.
“Es un ambiente propicio para desempeñar cualquier
profesión –afirma–. Llegar por primera
vez a un lugar y sentirte de maravillas no es muy usual. Sin
embargo, cuando te reciben con los brazos abiertos y sin reservas,
eso te estimula de entrada. Luego, ver que la directora te
trata como a un compañero más de trabajo, que
se reúne con uno y le proponga, si lo desea, continuar
trabajando una vez terminada la carrera…Vaya, ¿qué
más se puede pedir”.
Nuevos métodos
para un mundo nuevo
Son dieciséis alumnos de diferentes especialidades
los que actualmente están de prácticas de producción
en la Editora Abril. Un desafío, sobre todo, por el
nivel de exigencia que sabemos, suelen reclamar los jóvenes.
En cambio, aceptamos el reto y con paciencia y deseos de crecernos
están los resultados.
En Aylin Quilez, del Instituto Politécnico de Economía,
en La Habana Vieja, convergen, por ejemplo, varias circunstancias
que redundan en su bienestar: encontró el espacio ideal
para prepararse profesionalmente, contribuye con lo más
adelantado del conocimiento científico-técnico
que ha recibido en su centro de estudios y la escuela tiene
un acercamiento eficaz con la Editora.
”Teniendo en cuenta que solo voy a
la escuela dos veces al mes (una para cobrar y otra a entregar
mi asistencia a las prácticas) se me mantiene informada
sobre cuanto pasa por allá. También me visita
mensualmente un maestro para ver cómo anda mi actividad
y el tratamiento que recibo de la Casa Editora, cosa que no
creo necesario, porque el subdirector económico y las
muchachas del departamento me han ayudado muchísimo.
Con tales maestros estoy convencida de que no tendré
ninguna dificultad para entregar mi informe final sobre el
trabajo en las prácticas de producción. Ha sido
todo muy provechoso, pues no es lo mismo lo que te dan en
la escuela y lo que constatas en el lugar de los hechos”.
No se equivocaba nuestro Héroe Nacional
cuando exigía un cambio constante en la educación.
Las propias circunstancias determinarán, objetivamente,
el método a seguir, no hay recetas fijas. Solo adaptarse
al tiempo.
Y en esto de adaptarse a lo nuevo, la Editora
de la juventud siempre anda dispuesta. En ello influye mucho
la inclinación de su directora, Niurka Duménigo
García quien tiene una capacidad, llamémosle
innata para adaptarse con presteza a tales desafíos:
“Estos muchachos vienen con muchas
ideas renovadoras que obligan a mover la inteligencia de los
trabajadores –apunta–. Sugieren nuevas páginas,
diseños, formas de hacer las revistas, y todo eso es
muy beneficioso en el taller de creación de nosotros.
En la medida que se motiven ellos pueden convertirse en futuros
profesionales de este centro.
“El método de ubicar en práctica
de producción a estudiantes es muy favorable para el
país en general, porque de alguna manera nos obliga
a brindar un servicio docente educativo en las distintas especialidades
de los insertados.
«De ellos aprendemos mucho. Desde el primer encuentro
pudimos recoger sugerencias en pos del mejoramiento de determinadas
áreas y, de hecho, los hemos tenido en cuenta. Ya estamos
haciendo nuestra parte”..
Contar con jóvenes de práctica
en la Editorial ha constituido un privilegio, un acicate para
trabajar más fuerte y un impulso a la superación
de todos. Por lo pronto, dormimos tranquilos y seguros confiados
en que nuestro relevo avanza firme y que el futuro está
más que garantizado.
Citas:
Martí, Obras Completas. T. VIII.
“Escuelas de mecánica” p.279, “Trabajo
manual en las escualas”p.287, “Aprender en las
haciendas” p.206, “Escuelas de electricidad”
p.281
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